Sian Ka’an: punta al cielo

Sian

Por Lorena Guzmán

Ubicada a 165 km del Aeropuerto Internacional de Cancún, por la carretera federal núm. 307 hacia el sur. Debes tomar una carretera ecológica pasando Tulum, por lo que es recomendable ir en auto todo terreno.

A esta reserva de la Biosfera, pocos llegan a pesar de ser un gran paraíso que cuenta con selva, manglares, cenotes y banco de corales.

Declarada por la UNESCO como patrimonio de la humanidad en 1987, sus 969 mil hectáreas son la mayor área protegida del Caribe mexicano.

Actividades

• Admirar los grandes paisajes en lancha en zona de manglares
• Pescar con mosca en la Bahía de Ascensión
• Una pequeña caminata por Canan Há, en el que hay un mirador de 17 metros de altura
• Hacer snorkel en la porción de la segunda Barrera Arrecifal más larga del mundo con 110 Km de longitud, denominado Sistema Arrecifal Mesoamericana.
• Hacer algún tour y poder ver en su hábitat natural a 103 especies de mamíferos, a 336 especies de aves entre ellas un gran número de aves cantoras migratorias o 1.200 especies de plantas vasculares

Los tours de la zona, pueden ser un poco caros, pero vale mucho la pena por ser una zona totalmente protegida y poco habitada por el hombre.

La reserva se divide en 3 diferentes zonas para su conservación:

Zona núcleo:

Estrictamente protegida, pues las actividades humanas son restringidas y se requieren permisos especiales para visitar estas áreas para conducir investigación científica ya que incluye los ecosistemas mejor conservados.

Zona de amortiguamiento:

Rodea a la zona núcleo y forma parte de su área de influencia. Sus actividades no deben afectar a los objetivos de conservación de la zona núcleo.

Zona de transición:

Incorpora áreas con mayor grado de intervención humana y suele ser el lugar donde se realizan los proyectos de desarrollo sostenible.

Es muy protegida porque sus playas son áreas muy importantes de reproducción para las tortugas marinas, como la tortuga verde (Chelonia mydas), caguama (Caretta caretta), carey (Eretmochelys imbricata) y laúd (Dermochelys coriacea)

Sus humedales son hogar de manatíes y dos especies de cocodrilos en peligro de extinción.

Recuerda no alterar el medio ambiente de la biósfera o llevarte algún “recuerdo” a excepción de todas las fotos que puedas tomar o las que venden en la Biósfera para ayudar a su preservación.