Tulum: salida del sol

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Por Lorena Guzmán

El Pueblo de Tulum se encuentra en el lado este de la costa de la península de Yucatán, hacía el sur a 130 kilómetros desde la Ciudad de Cancún sobre la autopista México-Chetumal.

En la antigüedad se le llamaba al sitio “Zamá”, que significa salida del sol o amanecer.

Hoy en día la zona es llamada Tulum, palabra en lengua maya que significa “muralla”. Este nombre se le dio un poco antes de la rebelión indígena conocida como “Guerra de Castas” en 1848, cuando Stephens y Catherwood lo “redescubrieron” completamente abandonado.

Como su nombre antiguo lo dice, contemplar los amaneceres en Tulum, es un espectáculo maravilloso.

El investigador Ernesto Vargas destaca que la ubicación estratégica de Tulum, entre las provincias (kuchkabaloob) de Cochuah y Cozumel, lo cual, sumado a su emplazamiento sobre la elevación más alta de la región y su eficiente sistema defensivo, lo convirtió en un asentamiento ineludible para cualquier ruta comercial y para la explotación de los ricos recursos marítimos de la costa de Quintana Roo. De acuerdo con Vargas, Tulum habría funcionado políticamente como un asentamiento independiente del dominio de otras provincias, hasta prácticamente la llegada de los españoles en el siglo XVI, cuando fue definitivamente abandonado.

Por la belleza de sus playas, el diseño urbano, la muralla y las pinturas murales son atractivos ineludibles de la zona arqueológica de Tulum.

Dentro de la zona

El núcleo principal (ceremonial y político) de la ciudad monumentalmente delimitada por la muralla más conocida en el mundo maya.

En el entorno, (un área que para su protección no puede ser visitada actualmente), se encontraba un enorme número de casas construidas de madera y palma, de las cuales hoy se conservan pequeñas evidencias.

La muralla de Tulum delimita al conjunto principal por sus lados norte, sur y oeste, ya que el sector oriental mira directamente al mar caribe. Cuenta con cuatro accesos y dos torres de observación, que dan cuenta del grado de control que en su momento se ejerció sobre quienes pretendieron entrar a esta zona.

En el área central del sitio se encuentran los edificios principales, delimitados por una segunda muralla interior; la mayor parte de estas edificaciones tuvo funciones de tipo ceremonial. El Castillo es el más sobresaliente por su tamaño, ubicación y la singular fachada de su templo superior, con tres accesos ornamentados con columnas serpentinas, complementados con una deidad descendente y dos mascarones zoomorfos en las esquinas. Cabe mencionar que la imagen actual de El Castillo es producto de diversas etapas constructivas, la más reciente de las cuales está representada por dos pequeños templos ubicados a ambos lados de la escalera principal. Al frente de El Castillo hay una plataforma, posiblemente para danzantes, y a los costados otros edificios que complementan el arreglo del conjunto, entre lo relevante figura el Templo de la Serie Inicial, donde se encontró la fecha más temprana documentada en Tulum: 564 D.C.

Al norte se encuentra el Templo del Dios Descendente, conformado por un pequeño basamento sobre el que se construyó un edificio ornamentado con la imagen de esa deidad, principal elemento iconográfico de la ciudad.

Frente a este conjunto, se encuentra la calzada principal: una calle sobre la que se ubicaron diversos edificios residenciales, el más importante de los cuales es el Templo de los Frescos, construcción originalmente conformada por una habitación rodeada por un pórtico en tres de sus lados.

Las pinturas murales que se conservan en sus paredes retratan, según el investigador Arthur Miller, a una serie de seres sobrenaturales residentes en el inframundo, que por un momento aparecen retratados entre la oscuridad y la luz, y constituyen uno de los más importantes testimonios de la pintura mural maya prehispánica. Las esquinas del edificio están ornamentadas por mascarones con elementos serpentinos que posiblemente simbolizan su asociación con Kukulcán.

La Casa de las Columnas y la Casa del Halach Uinik, ubicadas en el área de la calzada, constituyen interesantes ejemplos de la arquitectura residencial de Tulum, en tanto que la Casa del Cenote ubicada en el sector norte del conjunto amurallado, documenta la importancia que los mayas habrían dado al culto acuático, especialmente al vinculado a los cenotes y a la oscura liquidez que albergaban.

El Grupo Kukulcán, ubicado justo al norte de El Castillo, comprende diversas estructuras menores, siendo la más notable el Templo del Dios del Viento, nombrado así por la redondez de su basamento, tradicionalmente relacionado con Kukulcán como dios de los vientos, o con Ehecatl, deidad del centro de México.

El área de la caleta es una pequeña entrada del mar entre las rocas, suficiente para que atracaran las naves mayas dedicadas al comercio en torno a la península. Hoy esta área se encuentra cerrada a la visita, pues es una zona dedicada a la conservación y anidación de tortugas marinas.

Se puede nadar, bajando la escalinata de madera construida junto al acantilado, que permite el acceso a la playa sur del sitio prehispánico y que constituye un atractivo más de la visita al sitio.

Servicios en la zona

La zona arqueológica no cuenta con estacionamiento propio. Existe una zona de estacionamiento en el centro comercial que cobra una tarifa razonable, aunque no es controlada por el INAH.

Para poder llegar a la entrada de la zona, se debe recorrer 1 kilómetro, que se puede hacer caminando o a bordo de un pequeño tren.

En temporada alta (noviembre a enero y marzo a julio) la zona ofrece visitas nocturnas, para poder el sitio de una manera diferente y espectacular.

Costos

Entrada general: $57.00

Tarifa de tren a la entrada de la zona $20.00 (redondo, no tiene relación con el INAH)

Recorrido nocturno (temporada alta) $191.00

Audio guía $70.00

En la zona existen zonas de sanitarios, tiendas y guías certificados que ofrecen recorridos durante las horas de visita.

En el poblado y en la periferia de la zona existen instalaciones hoteleras y restaurantes, así como establecimientos dedicados a la venta de artesanías de la región.