Vive una de las celebraciones más fastuosas y coloridas del mundo: la Festividad de la Virgen de la Candelaria en Perú

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Lima, Perú (Notifax).-  En el mes de febrero, Puno, una región del sur del Perú con una fuerte identidad que se manifiesta a través de danzas, música y fervor religioso, recibe a miles de visitantes nacionales y extranjeros para una de las celebraciones más fastuosas y coloridas del mundo: la Festividad de la Virgen de la Candelaria.

Declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO a fines de 2014, esta celebración es el resultado de siglos de mestizaje religioso y cultural entre el mundo andino y el cristiano.

Entre las actividades más esperadas durante las fiestas se encuentran el Concurso de Danzas Autóctonas, en donde los participantes lucirán sus mejores coreografías y atuendos típicos de cada rincón de Puno; y el Concurso de Danzas Mestizas, un despliegue de color y alegría gracias a los trajes de luces que las agrupaciones folklóricas lucirán.

Estos eventos se llevarán a cabo el 29 de enero y  5 de febrero, respectivamente. Cerrando con broche de oro, el 6 de febrero, los danzantes se trasladarán a las calles puneñas para llevar a cabo la Gran Parada y Veneración a lo largo de tres kilómetros de recorrido, donde la alegría y la devoción serán los protagonistas.

Cuando la Mamacha Candelaria sale en procesión, es acompañada por una multitud que entregan sus ofrendas al ritmo de los acordes musicales. De esta forma, la ciudad reunida le agradece a su patrona por los beneficios y milagros que les ha concedido.

El sincretismo religioso de la festividad se hace evidente en los vestuarios únicos y en las coloridas máscaras de hasta 10 kilogramos. Cada danza tiene una relación directa con su respectiva máscara y así en la Diablada, por ejemplo, encarnarán a los diferentes demonios ya que el baile es una representación metafórica entre la lucha del bien y el mal.

Durante estas fechas, algunos de los turistas también aprovechan para visitar los atractivos que se ofrecen en el Lago Titicaca, el más grande de Sudamérica y el lago navegable más alto del mundo, ya que allí conviven más de 60 islas artificiales flotantes hechas de la hierba acuática conocida como totora, cada cual habitada por familias uros-aymaras quienes mantienen sus costumbres ancestrales como la caza y la pesca.